¿Qué son los trastornos de conducta en la demencia?
La demencia es un deterioro progresivo de la memoria y otras funciones cognitivas que afecta la autonomía de la persona. La enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente, pero también existen la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal, entre otras. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 55 millones de personas viven con demencia en el mundo.
Además de los problemas de memoria, la gran mayoría de las personas con demencia presenta en algún momento síntomas conductuales y psicológicos: agitación, agresividad, ansiedad, desconfianza, alucinaciones, apatía o alteraciones del sueño. Estos síntomas suelen ser lo más difícil de manejar para las familias y una de las principales causas de agotamiento de los cuidadores.
¿La demencia está cubierta por el GES?
Sí. El Alzheimer y otras demencias están incluidos en las Garantías Explícitas en Salud. Las garantías se ejercen en la red de prestadores definida por el sistema de salud de cada persona; la consulta particular es reembolsable por Isapre y seguros complementarios según el plan.
¿Cuáles son los síntomas conductuales más frecuentes?
Síntomas conductuales
Síntomas psicológicos
Atención: un cambio brusco de conducta, con confusión que aparece en horas o días, puede ser un delirium causado por una infección, deshidratación o un medicamento. Es una urgencia médica y debe evaluarse de inmediato.
¿Estos cambios están haciendo muy difícil el cuidado?
No tienes que resolverlo solo. Una evaluación especializada ayuda a identificar las causas de los cambios de conducta y a definir un plan seguro para tu familiar y para ti.
Agendar hora médica →¿Por qué aparecen los cambios de conducta?
Los síntomas conductuales no son «mañas» ni se producen a propósito. Son la forma en que la persona expresa un malestar que ya no puede comunicar con palabras, o la consecuencia directa del daño cerebral.
Causas y desencadenantes frecuentes
Nota clínica: en mi experiencia como referente de salud mental y demencias en atención primaria, una parte importante de las crisis conductuales se resuelve al identificar un dolor, una infección o un medicamento que no se estaba considerando.
¿Cómo se evalúan los síntomas conductuales?
La evaluación considera a la persona, a su enfermedad, a su entorno y a quienes la cuidan. La participación de la familia es fundamental, porque aporta la información que la persona ya no puede entregar.
Qué incluye la evaluación
Descripción detallada de la conducta: qué ocurre, cuándo, con quién y qué la desencadena o la calma.
Revisión médica y de medicamentos: búsqueda de dolor, infecciones, estreñimiento y fármacos que puedan empeorar la conducta.
Evaluación de síntomas psiquiátricos: depresión, ansiedad, psicosis o trastornos del sueño que requieran tratamiento específico.
Evaluación del entorno y de las rutinas.
Evaluación del cuidador: su nivel de sobrecarga, sus recursos y su propia salud.
Dónde atiendo: Soroa Salud, Providencia
Mis consultas de psiquiatría de adultos están disponibles en Soroa Salud, centro médico de especialidades ubicado en Av. Los Leones 2255, Of. 204, Providencia, Santiago, a cuadras del Metro Inés de Suárez (Línea 6).
¿Cómo se manejan los trastornos de conducta en la demencia?
Las guías clínicas coinciden en que el manejo no farmacológico es la primera opción en la mayoría de los casos. Los medicamentos se reservan para situaciones específicas y se usan con precaución.
Estrategias no farmacológicas
Mantener rutinas estables, adaptar el entorno —buena iluminación de día, calma de noche—, simplificar la comunicación, evitar confrontar ideas erróneas y ofrecer actividades significativas según los gustos de la persona reduce de forma importante la agitación. Enseñar estas estrategias a la familia es una parte central de mi trabajo en consulta.
Tratamiento de las causas
Tratar el dolor, una infección o el estreñimiento, y retirar medicamentos que empeoran la conducta, suele producir mejorías rápidas.
Medicamentos
Cuando hay depresión, ansiedad importante, alteraciones graves del sueño o síntomas psicóticos que ponen en riesgo a la persona o a otros, pueden indicarse fármacos. Algunos, como los antipsicóticos, tienen riesgos conocidos en personas mayores con demencia, por lo que se utilizan en la menor dosis eficaz, por el menor tiempo posible y con controles frecuentes. Las benzodiacepinas, en general, se evitan por el riesgo de caídas y confusión.
Cuidar al cuidador: la sobrecarga del cuidador es un factor que empeora los síntomas de la persona con demencia. Orientación, pausas, redes de apoyo y atención de la propia salud mental del cuidador son parte del tratamiento.
¿Cómo es el seguimiento?
La demencia es progresiva, y los síntomas conductuales cambian a lo largo de la enfermedad. Por eso el seguimiento es periódico: se revisa la evolución de la conducta, la utilidad y los efectos de los medicamentos, y la necesidad de ajustar el plan.
Si se indicó un medicamento para la conducta, en los controles se evalúa si sigue siendo necesario, con el objetivo de reducirlo o suspenderlo cuando la situación lo permita. La coordinación con el médico tratante, neurología o geriatría es parte habitual del seguimiento.
¿Cuándo consultar?
Consulta si en tu familiar con demencia observas:
- Agitación o agresividad que dificulta el cuidado diario
- Alucinaciones o ideas de que le roban o lo quieren dañar
- Insomnio persistente o inversión del día y la noche
- Ánimo bajo, llanto frecuente o apatía marcada
- Aumento de medicamentos sedantes sin una evaluación clara
- Riesgo de caídas, fugas o accidentes en casa
- Sobrecarga o agotamiento de quienes cuidan
Urgencia: si aparece confusión brusca, fiebre, somnolencia excesiva o un cambio repentino de conducta, acude a un servicio de urgencia o llama al SAMU 131, porque puede tratarse de un delirium.
Cuidar también requiere apoyo
Si los síntomas conductuales están desbordando a la familia, una evaluación puede aliviar la situación para todos. Consultar a tiempo previene crisis.
Agendar hora médica →Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud mental. No suspendas ni modifiques un tratamiento sin conversarlo con tu médico tratante.
