¿Qué es la depresión?
La depresión es una enfermedad que afecta el estado de ánimo, el pensamiento, el cuerpo y la conducta. No es «estar triste» ni una debilidad de carácter: es una condición médica en la que, durante al menos dos semanas, predominan el ánimo bajo o la pérdida de la capacidad de disfrutar, acompañados de otros síntomas que dificultan la vida diaria.
Es una de las principales causas de discapacidad en el mundo y es muy frecuente en Chile: la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 estimó una prevalencia de 6,2% en adultos, cinco veces mayor en mujeres que en hombres. Aun así, muchas personas pasan meses o años sin consultar, convencidas de que «ya se les va a pasar».
¿Cuáles son los tipos de depresión?
Según su intensidad, la depresión puede ser leve, moderada o grave. También se distinguen la depresión con síntomas ansiosos, la depresión con características melancólicas, la depresión estacional, la depresión perinatal (en el embarazo o después del parto) y la depresión con síntomas psicóticos, que requiere atención prioritaria. La distimia es una forma crónica y más leve que dura años.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión?
Para hablar de depresión los síntomas deben estar presentes la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas. Sin embargo, no todas las depresiones se ven iguales: en algunas personas predomina la tristeza, en otras la irritabilidad o el cansancio físico.
Síntomas emocionales y del pensamiento
Síntomas físicos y conductuales
¿Depresión sonriente? Algunas personas siguen trabajando y cumpliendo, pero por dentro sienten un gran vacío y agotamiento. Que alguien «funcione» no descarta una depresión.
¿Te identificas con varios de estos síntomas?
Si llevan más de dos semanas, no es falta de voluntad ni flojera. Es una condición médica tratable, y una evaluación a tiempo acorta el camino hacia la mejoría.
Agendar hora médica →¿Por qué da depresión?
La depresión surge de la combinación de vulnerabilidad biológica, características personales y circunstancias de vida. Tener familiares con depresión aumenta el riesgo, pero no lo determina.
Factores de riesgo frecuentes
Nota clínica: antes de confirmar una depresión conviene descartar causas médicas que producen síntomas parecidos, como el hipotiroidismo, la anemia o el déficit de vitamina B12, además de revisar los medicamentos que la persona ya toma.
¿Cómo se diagnostica la depresión?
El diagnóstico lo realiza un profesional de salud mental mediante una entrevista clínica. En la consulta revisamos cómo empezaron los síntomas, cuánto han afectado tu vida, si hubo episodios anteriores y si alguna vez tuviste períodos de energía inusualmente alta, porque eso orientaría a un trastorno bipolar.
Herramientas que complementan la entrevista
Cuestionarios validados: como el PHQ-9, que mide la intensidad de los síntomas y permite comparar la evolución en el tiempo.
Evaluación del riesgo: preguntar por ideas de muerte no induce a nadie a tenerlas; al contrario, permite protegerte mejor.
Exámenes cuando corresponde: perfil tiroideo, hemograma, glicemia o vitaminas, para descartar causas médicas.
Revisión de comorbilidades: ansiedad, consumo de sustancias o problemas de sueño que requieran tratamiento en paralelo.
Dónde atiendo: Soroa Salud, Providencia
Mis consultas de psiquiatría de adultos están disponibles en Soroa Salud, centro médico de especialidades ubicado en Av. Los Leones 2255, Of. 204, Providencia, Santiago, a cuadras del Metro Inés de Suárez (Línea 6).
¿Cuál es el tratamiento de la depresión?
La depresión tiene tratamientos eficaces, y la mayoría de las personas mejora. La elección depende de la gravedad, de tu historia y de tus preferencias.
Depresión leve
Suele responder a psicoterapia, psicoeducación y cambios concretos en rutina, sueño y actividad física. No siempre requiere medicamentos.
Depresión moderada y grave
En estos casos la combinación de antidepresivo y psicoterapia es más eficaz que cada uno por separado. Por eso mi enfoque es de trabajo en equipo: coordino el tratamiento farmacológico con el proceso psicoterapéutico, porque cada uno potencia al otro.
¿Cómo funcionan los antidepresivos?
Los más usados hoy son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros de nueva generación. Es importante saber que no actúan de inmediato: las primeras mejorías suelen notarse entre la segunda y la cuarta semana, y el efecto completo puede tardar entre seis y ocho semanas. Los efectos adversos iniciales, como náuseas o malestar digestivo, suelen ser transitorios.
¿Qué pasa si el primer tratamiento no funciona?
Una proporción importante de personas no logra la remisión con el primer antidepresivo, y eso no significa que su depresión «no tenga solución». Existen estrategias de ajuste de dosis, cambio de fármaco, combinaciones y, en depresiones resistentes o graves, tratamientos como la terapia electroconvulsiva, que hoy se realiza bajo anestesia y con alta eficacia.
Importante: no suspendas un antidepresivo de golpe cuando te sientas mejor. La mejoría es precisamente la señal de que el tratamiento está funcionando, y dejarlo antes de tiempo aumenta el riesgo de recaída.
¿Cuánto dura el tratamiento y cómo es el seguimiento?
Al comienzo los controles son más cercanos, para evaluar la respuesta, ajustar dosis y acompañar los efectos iniciales. Una vez lograda la mejoría, después de un primer episodio el tratamiento suele mantenerse entre seis y doce meses para consolidar la recuperación. Si ha habido varios episodios, el tratamiento de mantención puede prolongarse por más tiempo.
Cuando llega el momento de suspender, se hace de forma gradual y planificada, para evitar síntomas de discontinuación y detectar a tiempo cualquier señal de recaída. En el seguimiento también trabajamos un plan personal de prevención: tus señales tempranas de alerta y qué hacer si aparecen.
¿Cuándo consultar por depresión?
Consulta si reconoces una o más de estas señales:
- El ánimo bajo o la irritabilidad llevan más de dos semanas
- Ya no disfrutas lo que antes te gustaba
- El cansancio te impide cumplir con el trabajo o la casa
- Duermes mal casi todas las noches o duermes demasiado
- Te estás aislando de tu familia y amigos
- Has aumentado el consumo de alcohol para «pasarla»
- Sientes que eres una carga o que nada va a mejorar
- Tienes pensamientos de muerte o de hacerte daño
Si es una urgencia: esta consulta funciona con hora agendada y no es un servicio de urgencia. Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, acude al servicio de urgencia más cercano o llama al SAMU 131. Si tienes pensamientos de hacerte daño, puedes llamar gratis a la línea de prevención del suicidio *4141, disponible las 24 horas.
No tienes que esperar a tocar fondo
Mientras antes se trata una depresión, más simple suele ser el tratamiento y menor el riesgo de que se vuelva crónica.
Agendar hora médica →Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud mental. Si estás en tratamiento con antidepresivos, No suspendas ni modifiques un tratamiento sin conversarlo con tu médico tratante.
