¿Qué son los trastornos afectivos?
Los trastornos afectivos, también llamados trastornos del ánimo o del humor, son condiciones en las que el estado de ánimo se altera de forma persistente, intensa y desproporcionada respecto de lo que está ocurriendo en la vida de la persona. No se trata de tener días malos: se trata de que el ánimo deja de funcionar como un termómetro que sube y baja con las circunstancias, y pasa a condicionar la energía, el sueño, el pensamiento y la capacidad de trabajar o relacionarse.
En Chile son muy frecuentes. Según la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, la prevalencia de depresión en adultos fue de 6,2%, y la sospecha de depresión alcanzó al 15,8% de la población, con una diferencia marcada entre mujeres (10,1%) y hombres (2,1%). A esto se suman los trastornos bipolares, que aunque son menos frecuentes, suelen diagnosticarse con años de retraso.
¿Cuáles son los tipos de trastornos afectivos?
Los trastornos del ánimo se agrupan en dos grandes familias: los depresivos, donde predomina el ánimo bajo, y los bipolares, donde además aparecen períodos de ánimo elevado o irritable con aumento de la energía.
Principales trastornos del ánimo en adultos
¿Es lo mismo estar triste que tener un trastorno afectivo?
No. La tristeza es una emoción normal y necesaria, y suele tener una causa reconocible. En un trastorno afectivo, en cambio, los síntomas se mantienen en el tiempo, aparecen casi todos los días y interfieren con el funcionamiento: cuesta levantarse, concentrarse, disfrutar o cumplir con lo cotidiano. Tres preguntas ayudan a orientarse: ¿cuánto tiempo lleva?, ¿qué tan intenso es? y ¿cuánto está afectando mi vida?
¿Cuáles son los síntomas de un trastorno del ánimo?
Los síntomas dependen de si el cuadro es depresivo o bipolar, pero en ambos casos van mucho más allá del ánimo. También afectan el cuerpo, el pensamiento y la conducta.
Síntomas del polo depresivo
Síntomas del polo elevado (manía o hipomanía)
Dato clínico: muchas personas consultan solo cuando están deprimidas, porque la hipomanía suele vivirse como «mis mejores semanas». Por eso, en la evaluación siempre pregunto por períodos de energía inusualmente alta: la respuesta cambia el diagnóstico y, sobre todo, el tratamiento.
¿Reconoces varios de estos síntomas en ti?
Si llevan más de dos semanas y están afectando tu trabajo, tu sueño o tus relaciones, vale la pena conversarlo con una especialista. Una evaluación ordena lo que está pasando y define un plan concreto.
Agendar hora médica →¿Por qué se producen los trastornos afectivos?
No existe una causa única. Los trastornos del ánimo resultan de la interacción entre una vulnerabilidad biológica y distintos factores del entorno que actúan como desencadenantes.
Factores biológicos
La carga genética es importante: tener familiares de primer grado con depresión o trastorno bipolar aumenta el riesgo, especialmente en el caso de la bipolaridad. También participan alteraciones en los circuitos cerebrales que regulan la emoción, la recompensa y la respuesta al estrés, así como cambios hormonales: la función tiroidea, el posparto y la transición a la menopausia son momentos de mayor vulnerabilidad.
Factores psicosociales
El estrés crónico, las pérdidas significativas, los conflictos laborales o de pareja, la soledad, las experiencias traumáticas y la precariedad económica pueden gatillar o mantener un episodio. En la red pública de salud mental estos factores aparecen con enorme frecuencia, y aprendí que ignorarlos es una de las razones por las que un tratamiento «no funciona».
Causas médicas y sustancias
Algunas enfermedades y fármacos pueden producir síntomas anímicos: hipotiroidismo, anemia, déficit de vitamina B12, enfermedades neurológicas, corticoides o ciertos antihipertensivos, entre otros. El consumo de alcohol y drogas también empeora el ánimo y la respuesta al tratamiento.
Nota clínica: la perimenopausia es una etapa de riesgo aumentado de síntomas depresivos, incluso en mujeres sin antecedentes previos. Irritabilidad, insomnio y ánimo bajo en torno a los 45-55 años merecen una evaluación que considere también el componente hormonal.
¿Cómo se diagnostica un trastorno afectivo?
El diagnóstico es clínico: no existe un examen de sangre ni una imagen cerebral que confirme una depresión o un trastorno bipolar. Se basa en una evaluación psiquiátrica cuidadosa, que en mi consulta incluye:
Lo que incluye la evaluación
Entrevista clínica completa: cómo empezaron los síntomas, cómo han evolucionado, episodios anteriores, tratamientos previos y respuesta a ellos.
Búsqueda activa de episodios de ánimo elevado: es la pregunta más importante para no confundir un trastorno bipolar con una depresión.
Antecedentes familiares y médicos: enfermedades, medicamentos en uso, consumo de alcohol u otras sustancias.
Escalas estandarizadas: cuestionarios validados que ayudan a medir la intensidad de los síntomas y a seguir la evolución.
Exámenes de laboratorio cuando corresponde: perfil tiroideo, hemograma, glicemia o niveles vitamínicos, para descartar causas médicas.
Con tu autorización, la mirada de un familiar cercano también puede ser muy útil, sobre todo para reconocer cambios que uno mismo no percibe.
Dónde atiendo: Soroa Salud, Providencia
Mis consultas de psiquiatría de adultos están disponibles en Soroa Salud, centro médico de especialidades ubicado en Av. Los Leones 2255, Of. 204, Providencia, Santiago, a cuadras del Metro Inés de Suárez (Línea 6).
¿Cuál es el tratamiento de los trastornos afectivos?
El tratamiento se ajusta al tipo de trastorno, a su gravedad y a la historia de cada persona. En términos generales, va de lo menos a lo más intensivo:
Psicoeducación y hábitos
Entender la enfermedad, reconocer las señales tempranas de recaída y ordenar el sueño, la actividad física y el consumo de alcohol es la base sobre la que funciona todo lo demás.
Psicoterapia
La terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y la activación conductual tienen buena evidencia en depresión. En los trastornos bipolares, la psicoeducación estructurada reduce las recaídas. Mi enfoque es de trabajo en equipo: el tratamiento psiquiátrico y la psicoterapia funcionan mejor cuando se coordinan, y en la mayoría de los casos recomiendo ambos.
Tratamiento farmacológico
Según el diagnóstico, puede incluir antidepresivos, estabilizadores del ánimo o antipsicóticos de nueva generación. Cada indicación se explica: para qué sirve, cuánto demora en hacer efecto y qué efectos adversos vigilar.
Tratamientos para cuadros graves
Cuando existe riesgo vital, síntomas psicóticos o falta de respuesta a varios tratamientos, puede ser necesaria una hospitalización o terapias de mayor intensidad, como la terapia electroconvulsiva, que hoy se realiza bajo anestesia y es uno de los tratamientos más eficaces en depresión grave.
Importante: en una persona con trastorno bipolar, usar solo un antidepresivo puede desencadenar un episodio de manía o acelerar los ciclos. Por eso un diagnóstico preciso no es un detalle técnico: es lo que define un tratamiento seguro.
¿Cómo es el seguimiento?
Los trastornos afectivos se tratan en fases. En la fase aguda, los controles son más frecuentes para ajustar el tratamiento y vigilar efectos adversos. Luego viene la fase de continuación, en la que se consolida la mejoría, y finalmente la fase de mantención, cuyo objetivo es prevenir nuevas recaídas.
El objetivo no es solo «estar un poco mejor», sino alcanzar la remisión: volver a funcionar y a disfrutar como antes. Después de un primer episodio depresivo, habitualmente se mantiene el tratamiento durante varios meses tras la mejoría; cuando hay episodios repetidos o un trastorno bipolar, el tratamiento suele ser de largo plazo. En el seguimiento también construimos juntos un plan de prevención de recaídas, con las señales de alerta personales y qué hacer si aparecen.
¿Cuándo consultar a un psiquiatra?
No necesitas estar seguro de tener un trastorno para pedir una evaluación. Consulta si reconoces una o más de estas situaciones:
- Ánimo bajo, irritabilidad o vacío que dura más de dos semanas
- Ya no disfrutas actividades que antes te gustaban
- Te cuesta cumplir en el trabajo, los estudios o la casa
- Duermes muy poco o demasiado y no te sientes descansado
- Has tenido períodos de energía excesiva, poco sueño y decisiones impulsivas
- El ánimo sube y baja de forma que otros lo notan
- Estás usando alcohol u otras sustancias para sentirte mejor
- Tienes pensamientos de muerte o de hacerte daño
Si es una urgencia: esta consulta funciona con hora agendada y no es un servicio de urgencia. Si tú o alguien cercano está en riesgo inmediato, acude al servicio de urgencia más cercano o llama al SAMU 131. Si tienes pensamientos de hacerte daño, puedes llamar gratis a la línea de prevención del suicidio *4141, disponible las 24 horas.
Si marcaste una o más señales, es buen momento para consultar
Pedir hora con una psiquiatra no significa que tu situación sea grave: significa que quieres entender qué te pasa y dejar de cargarlo solo o sola.
Agendar hora médica →Aviso médico: este artículo tiene fines informativos y educativos. No reemplaza la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud mental. No suspendas ni modifiques un tratamiento sin conversarlo con tu médico tratante.
